jueves 26 de noviembre de 2009
escribir por escribir
Cuánto tiempo hace que no sé nada de ustedes! Bajo este título, muchos de ustedes, mis amigos bloggueros más constantes y más cercanos, seguramente teméis que se extienda un testamento. Pues, he demostrado de sobra que, cuando titulo 'escribir por escribir', que es como decir "no tengo que decir pero aún así os quiero dar líneas que leer", viene una avalancha de palabras. Pues, en parte tenéis razón. Mi experiencia me ha demostrado que cuando no tengo nada predeterminado que decir, dejo mi pensamiento fluir con libertad y siempre encuentro cosas nuevas que decir.
Pues os cuento, tras esta larga introducción (ya os dije), que por mi vida no han pasado muchas cosas nuevas. No hay confesión transgresora que os pueda dejar atónitos, ni anécdota sumamente divertida que os arranque una carcajada genuina. En cuanto al Belga, hace casi dos semanas que no sé nada de él. Como bien dice mi compañera de piso: por supuesto que me molesta, pero por mis huevos que no le llamo. (Estoy a esto de caer). Tampoco voy a ser el perrito faldero de ningún hijo de su padre, aunque fuera éste el papa. Qué infantil, diréis y pensaréis algunos, pero es que, como ya os dije, estoy en la fase de dejarme llevar. La última vez que nos vimos, fue porque le llamé e invité a dormir a mi casa. “A ver una película”, que obviamente, no es nada original. Desperdiciamos a Harvey Milk, pero conste que fue por un asunto mayor. Y eso, lo llamé yo, con toda mi humildad. Y a la mañana siguiente, besos y hasta luego. Luego que se ha prolongado dos semanas, sin un simple mensaje ni una llamada.
Pero por otra parte, está el hecho de que yo no sé si quiero llamarlo, si me apetece tener nada más con él. Está claro que seguimos así, este camino nos lleva a ser lo que se llama ‘follaamigos’, y tampoco sé si estoy preparado. En todo caso, tenemos que hablar y aclarar las cosas. Yo me siento libre para hacer lo que quiera, pero cierto es que tengo la sensación de tener un cabo suelto por ahí, y eso no me gusta. Porque aunque lo niegue, es verdad que me molesta su falta de signos de vida, su poca mano, (o la mía, según se mire). Pero ya os diré cómo transcurren las cosas con el Belga otro día cuando haya novedad.
Hoy os escribo por varios motivos. Primero, la sensación que me va abrumando cada vez y que es consecuencia de la incertidumbre que siento yo-y muchos compañeros- de que este es nuestro último curso juntos, terminamos muchos la carrera este curso (en teoría) y lo que más probable, nos dispersaremos, y tendremos que volver a empezar la carrera de la vida, en otra fase, que se anuncia preocupante, por cierto. La crisis parece no cesar en su castigo a España. Segundo, hace un par de horas, me he vestido de toga y con birrete para la foto que irá en la Orla de la promoción Comunicación 2006-2007. Me he sentido en el ocaso de algo muy intenso y de una etapa de mi vida muy hermosa. La Universidad no me ha instruido mucho, como se esperaría, pero la vida universitaria ha sido primordial para mi vida personal. Y sigue siendo, cojones! Cuánta gente he conocido y qué buenos amigos. Se me caen las lágrimas, soy un cursi, lo sé. Esto seguirá. Acabo de decidir que quiero disfrutar del último año y los viajes de fin de curso y toda esa ceremonia ñoña estudiantil que conlleva, lo sentiré de verdad.
Y por último, os cuento, amigos, que todo irá bien. Me acaban de llamar mientras escribir esto para decirme que gané el segundo premio de un concurso de relatos breves. No me lo esperaba para nada, puesto que estaba descontento con el texto que envié, pero… cosas de la vida, o de la pluma, según se mire. Jeje. No es gran cosa el premio, 2OO €uros, pero no vendrán mal, que no ando precisamente sobrado de pelas (dinero).
Besos de chocolate a todos.
viernes 13 de noviembre de 2009
Viviendo
Lo primero de todo, pedir disculpas por no aparecer con más frecuencia por aquí. Como habréis notado, este año, mejor dicho, este curso, ya no posteo como antes, es lo que tiene estar de vuelta en casa. Que por cierto no paro, sigo teniendo mucha fatiga para hacer las cosas, pero voy tirando poco a poco. Y en lo sentimental, ya os contaré con más detalle, hay novedades, o creo que puede haberlas.
A ver, el Belga con que el que me estrené, y con el que luego mantuve amistad a distancia, resulta que vive ahora a 3 portales del mío. Es decir, somos vecinos. Excusa para vernos, para enrollarnos, y para casi acostarnos. Nos hemos estado viendo, unas cuantas veces, pues ahora está soltero. Dejamos de vernos en su momento porque tenía una relación de estas abiertas a todo, y yo, inocente de mí, creí que iba a poder. Pero tras unos meses, y ver que me estaba pillando por la cola, le dije que aquello no era lo mío. Así que ahora no tengo excusa. Lo único, que una vez recuperada su compañía, ahora no sé si siento lo mismo,cómo sentirlo, ha pasado más de un año; no sé qué siento ni qué quiero con él. De momento, nos vemos, y pasamos tiempo juntos. Esto no es propio de mí chicos, pero me estoy dejando llevar. Desde luego, ya no me gusta tanto como antes, pero algo hay.
Besos de chocolate a todos.
lunes 2 de noviembre de 2009
el avaricioso país de las dudas
En un lugar de dudosa realidad, cuyos habitantes vivían en la duda lógica por estar en una permanente duda real, los niños dudaban de todo y no confiaban en nada. Tanto es así, que el protagonista de esta historia acostumbrada a escuchar muy poco los consejos de sus papás. Se llamaba Questiondo, aunque sus amigos le llamaban Etiondo. Total, si nada es seguro, ¿por qué hacerles caso?
Etiondo era un chico que se la pasaba jugando con sus amigos en el patio. un día estaba en el patio de su casa jugando al fútbol con otros niños cuando de repente oyó:
__ ¡Etiondo!, ¡Etiondo! mira lo que he encontrado, una moneda de 500 Francos Dubitos. ¡Guauuu, esto es una fortuna!___, gritó su amigo Interroganto, o llamado también Ganto , gesticulando como los diablos.
__ Ah, pues sí que parece mucho dinero, ¿verdad? ¿De quién será?- preguntó curioso Etiondo.
__ ¿Cómo que de quién? Eso no importa. Lo que importa es que a partir de ahora van a ser míos. Aunque, pensándolo bien, ahora no sé si debo comprarme un nuevo juguete primero y luego darle el resto a mis padres; o guardármelo y darles una sorpresa cuando sepan lo que ha pasado...
__ Bueno, como quieras, pero yo que tú, no sabría si quedarme con ese dinero. A saber quién es el dueño. O peor aún, y si es una trampa y luego te toman por ladrón...,se atrevió a decir Ganto, mirando hacia su otro amigo Peter, a ver si se ponía de su parte.
Peter: “Oye Etiondo, creo que él tiene razón.”
Etiondo: “Pero, ¿cómo puedes estar tan seguro, si aquí todo es relativo?”
Peter: “No sé si será relativo o no. Lo que sí sé es la historia de lo que le pasó a un chico ser demasiado ambicioso. Y no te miento, le pasó a mi primo lejano.”
Etiondo: “A ver, ya está aquí el sabihondo. Desembucha.”
Lo que Etiondo no sabía es que el primo de Peter era el típico niño que vivía en el típico pueblo donde todos querían ser ricos y no se conformaban con lo que tenían. Los mayores querían casas más grandes, coches más lujosos, y los pequeños querían juguetes más caros y populares.
Por eso, desobedeciendo al consejo de su madre de no aceptar dinero de extraños ni recogerlo en el suelo de la calle, el primo de Peter encontró una moneda de 100 Dubitos por la calle y se la llevó a casa. Su madre le dijo que lo devolviera donde lo encontró. Como no tenía dónde esconderla, pensó que se la podía tragar. Así, como las plantas, con el tiempo y comiendo y bebiendo bien, la planta crecería poco a poco y se haría muy muy rico de mayor.
_ Sí, venga ya, ¡eso no te lo crees ni tú.!_, dudó Etiondo de la historia que contaba Peter.
Peter siguió contando. Era verdad. Es mi primo. Bueno, era. Se tragó la moneda de 100 Dubitos la noche del viernes. El domingo empezó a notar cómo algo le crecía en el estómago. Le dolía, pero podía aguantar. Tenía miedo de contárselo a los padres. Una semana después, se dio cuenta de que luengas ramas de hierro le salían de los brazos. Eran ramas finas y delgadas. Después le salieron por el tronco, y unos días más tarde, ya abultaba mucho y sus padres se dieron cuenta de que algo pasaba. Pero era tarde. Ya no podían hacer nada. Las ramas crecieron y crecieron. Pronto, agujerearon la cabeza de mi primo, y él se convirtió en un monstruo. Otras ramas le salieron por los ojos y le dejaron medio ciego. La gente le tenía miedo. Sus ramas invadieron toda la casa. Casi no se podía mover. Sus padres huyeron por miedo.
Y por fin, cuando le salieron frutas en forma de monedas de oro en la cabeza, estaba solo. La gente que antes se burlaba de él, ahora se le acercaba sólo para robarle las monedas de Dubitos de oro. Pues, las ramas eran tan largas, que no podía llegar a los frutos por sí solo. Tenía que pedir ayuda, pero no podía confiar en nadie, porque en el pueblo todos eran muy ambiciosos.
Poco a poco, el niño de los Dubitos de oro se fue poniendo más y más triste. Dejó de comer y de beber. Sus ramas ya no crecían, y los vecinos le robaron toda su fortuna. Ya no daba frutos. Poco a poco se fue secando hasta que se convirtió en un árbol disecado.
Al oír estas últimas palabras, Etiondo dejó caer la moneda encontrada al suelo.Los amigos decidieron que lo mejor era irse todos a casa a comer.
martes 27 de octubre de 2009
Del color de la Cultura
Tengo 20 años, de los cuales 10 los he pasado en España. ¿Que a cuento de qué viene todo esto? Ahora verán. Hace un año, bajé a la capital para ver a una amiga de la infancia que estudia allí. Quería aprovechar para ir de museos. Después de ver a Miró, decidimos ir a ver algo más clásico. Por esas fechas había en el Museo del Prado una exposición sobre el Retrato en el Renacimiento italiano. Mi amiga y yo estábamos contentos porque al parecer la entrada era gratuita para estudiantes. Ambos éramos y somos estudiantes universitarios. No obstante, para nuestra sorpresa o desgracia, según se mire, cuando mi amiga ya tenía su billete en la mano y me tocaba la vez, yo entregué mi carnet de estudiante y la dependienta me pidió el Documento de identidad. Algo patidifuso, le pregunté por el motivo. La entrada era sólo para estudiantes, pero para aquellos de España y de
martes 29 de septiembre de 2009
De Juanes y juanitos
lunes 28 de septiembre de 2009
September, September
Comienzo este nuevo curso con ciertos cambios. Ahora vivo con dos chicas muy amigas. Este curso estamos en un piso que nos sale por un ojo en la cara, supremamente caro, pues, con la crisis amigos, han bajado las hipotecas pero han subido los alquileres, y de qué manera!. Uff! Qué agobios para encontrar un alojamiento este verano. Yo estoy ilusionado porque por fin podré tener más clases de guión y en castellano; porque tengos muchas optativas que en principio me chiflan( me encantan); y porque a nivel personal, aunque aquello del chico que os contaba en el anterior post no parece llevar a buen puerto, pues me siento más libre y con ganas de vivir. Eso ya es mucho. Muchas metas y tiempo limitado. Como cada principio de curso. Mañana vuelven mis primitas de su viaje por Africa, yo iré al aeropuerto a llorar de emoción, volver a ver a mis niñas otra vez, qué delicia.
Ya saben, como siempre, curso nuevo, nuevos deseos y propósitos. Me conformo como siempre con cumplir la mitad. Amigos, me tengo que ir. Escribo desde la Facultad, aún no tengo Internet en casa, y no sé cuándo tendré. Viene el bús en 10 min y si no apuro, lo perderé. Os voy leyendo.
PD: Me encanta el texto como siempre. Jacobo, te leo con más detenimiento cuando pueda, ok? Buen día a todos. Pueblerino, please, keep your mind so cool as ever; y BESITOS DE CHOCOLATE PARA TODOS.
domingo 30 de agosto de 2009
Sigo con el corazón a cuestas
Atrapar los sueños, Sara Huete. Collage